María Bolívar

La lucha contra la corrupción es hasta el final

1 de Mayo: Día Internacional de los Trabajadores

Cuando el trabajo se dignifica, se dignifica la vida y cuando la vida se dignifica, un país entero avanza.

Hoy, primero de mayo de 2026, Colombia no solo recuerda… Colombia reafirma. No es un día cualquiera en el calendario, es una fecha que carga la memoria de millones de trabajadores que, con sacrificio, resistencia y dignidad, abrieron el camino de los derechos que hoy existen. Pero este año hay algo más: hoy no solo conmemoramos la lucha, hoy también reconocemos que esa lucha sigue transformando la realidad.

En medio de tantos retrocesos que ha vivido el país, hay avances que no se pueden ignorar. La dignificación del salario mínimo vital no es un gesto menor ni una concesión generosa, es la consecuencia directa de años de insistencia, de voces que no se silenciaron, de hombres y mujeres que entendieron que trabajar no puede ser sinónimo de sobrevivir, sino de vivir con dignidad. Es el resultado de una fuerza colectiva que se levanta todos los días, antes del amanecer, para sostener este país desde lo invisible, desde lo cotidiano, desde el esfuerzo que muchas veces no se reconoce, pero que lo hace todo posible.

Hoy es un día para mirar de frente a quienes construyen Colombia con sus manos, con su tiempo y con su vida. Para agradecerles, sí, pero también para asumir una responsabilidad: no permitir que lo que se ha conquistado vuelva a ponerse en duda. Porque en este país, incluso lo que ya debería estar garantizado, sigue dependiendo de quién tenga el poder y de qué intereses estén en juego.

No podemos seguir aceptando que la dignidad sea frágil, que los derechos sean temporales o que la justicia laboral se negocie como si fuera un favor. La historia ha sido clara: cada avance que no se defiende, se pierde. Por eso la lucha no termina cuando se alcanza un logro, la lucha continúa para protegerlo, para consolidarlo y para que nunca más tenga que volver a reclamarse lo que ya fue ganado.

Este primero de mayo no es solo memoria, es conciencia. Conciencia de que el trabajo digno no es un privilegio, es el pilar de una sociedad justa. Conciencia de que sin trabajadores no hay desarrollo, no hay estabilidad, no hay futuro. Y, sobre todo, conciencia de que el verdadero progreso no se mide en cifras, sino en la calidad de vida de quienes hacen posible que un país funcione.

Hoy celebro a cada trabajador colombiano, a cada historia silenciosa de esfuerzo, a cada persona que sostiene lo esencial sin esperar reconocimiento. Y también hago una invitación: que nunca más tengamos que pelear por lo que debería ser incuestionable.

Que este primero de mayo no pase como una fecha más. Que sea un punto de partida, un recordatorio permanente de lo que costó llegar hasta aquí y de lo que no estamos dispuestos a perder. Porque cuando el trabajo se dignifica, se dignifica la vida… y cuando la vida se dignifica, un país entero avanza.